YO HE VOLADO SOBRE EL NIDO DEL CUCO

Enviado: 2015-10-07 22:53

http://jimenezcordoba.com//upload/Mariadelossantos.jpg
No se si recordarán la película protagonizada por Jack Nicholson “Alguien voló sobre el nido del cuco” en la que un delincuente tratando de evadir a la justicia y evitar la cárcel, prefiere hacerse pasar por un demente y ser internado en un hospital psiquiátrico de donde se supone que podrá fugarse con mayor facilidad. Pronto descubrirá que su estancia allí no iba a ser todo lo placentera que intuía, pues estará sometido a una estricta disciplina, una severa vigilancia y un tratamiento médico, incluido el electro-shock al que no puede burlar.
El desfile de personajes internados en semejante institución roza el esperpento e incluso por momentos resultan cómicas sus actuaciones y aunque pueda resultar cruel estos momentos de hilaridad son necesarios para aliviar la presión mental a la que estás sometido cuando eres testigo de la realidad que se encierra entre los muros de ese tipo de instituciones.
En España los manicomios dejaron de existir por ley hace 27 años , aunque en la actualidad quedan algunos remanentes de estos en Galicia y en algunas instituciones penitenciarias como la de Fontcalent en Alicante y creo que la de Sevilla también alberga delincuentes con problemas mentales.
El espíritu de la ley era el de evitar el aislamiento de estos enfermos e incorporarlos a otros establecimientos sanitarios a los que dotarían de medios suficientes en cuanto a personal cualificado como psiquiatras y psicólogos que formarían parte del departamento de salud mental.
Desgraciadamente el desarrollo de estos departamentos no han evolucionado tal y como se preveía fundamentalmente por cuestiones económicas. En la actualidad gran parte del peso del tratamiento de los enfermos de Alzheimer y demencia senil lo realizan las llamadas Residencias de la Tercera Edad, a las que dirijo desde aquí mis respetos, una vez depuradas aquellas que abusaron de la confianza que quienes les otorgaron el cuidado de sus mayores cometiendo todo tipo de tropelías. Afortunadamente ahora la vigilancia sobre el trato a los internos es bastante estricta y desde hace tiempo no tenemos noticias de abusos o malos tratos a nuestros mayores.
Tengo a mi madre internada en una de ellas, y la primera vez que la visité recordé la película de “Alguien voló sobre el nido del cuco” y en ese momento me di cuenta de que ese alguien era yo.
Como piloto hice una “pasada” de reconocimiento a través de las instalaciones. Desde fuera era magnífico el aspecto que ofrecía, terrazas, flores, jardines y una cuidada fachada.
Al aterrizar dejé mi vehículo en un hangar destinado a los visitantes, llamémosle parking y me dirigí al ascensor que me trasladaba a la segunda planta en que se hallaba la habitación de mi madre.
Al abandonar la estanqueidad que te proporciona el ascensor, percibí un fuerte olor a desinfectante que no conseguía enmascarar del todo al olor de orina y heces fecales que flotaba en el ambiente y como ruido de fondo una serie de lamentos y quejidos e incluso algunos gritos que provenían de una estancia contigua a la salida del ascensor donde se encontraban los demenciados al cuidado de dos auxiliares que se afanaban en aplacar sus males mientras otras dos se cuidaban de sus comidas y del aseo de la planta.
Cuando llegué a la habitación de mi madre que se encontraba al final del pasillo mis mucosas se aliviaron pues por alguna extraña razón el olor se quedaba de puertas afuera y los ruidos se amortiguaron.
La habitación era amplia, bien ventilada, con un cuarto de baño amplísimo y con las instalaciones adecuadas para ancianos y una amplia ventana que te comunicaba con el exterior.
Una cama articulada con colchón antiescaras, una mesilla de noche, un armario empotrado, una mesa tipo camilla, dos sillones y una especie de chifonier que servía de soporte al aparato de televisión componían todo el mobiliario. El aire acondicionado , la perilla de avisos para el personal auxiliar y el mando para graduar las distintas posiciones de la cama completaban el ajuar.
Cerrando la puerta de la habitación y aumentando un poco el volumen de la televisión se conseguía un aislamiento casi perfecto, tan solo interrumpido irregularmente por el sonido de la megafonía reclamando la presencia del personal de la residencia en un determinado sitio.
La expresión triste de la mirada de mi madre e incluso sus lágrimas aumentaron las desagradables sensaciones que nos produjeron semejante experiencia y tan solo haciendo un esfuerzo para sobreponer el dictado de la razón al del corazón en el sentido de que a pesar de todo era la única solución para que mi madre estuviera debidamente atendida , calmaban las voces de nuestro instinto que nos pedía sacarla de allí.
Los primeros días fueron duros a pesar de que habíamos sido advertidos tanto por la directora como por el resto del personal e incluso residentes, de que las separaciones del hogar son siempre traumáticas pero que se superan con el tiempo.
El rechazo de mi madre ante esta situación , que ella suponía temporal, tampoco era fácil de sobrellevar teniendo que recurrir continuamente a evasivas para no decirle que ante nuestra impotencia por mantenerla en casa habíamos tenido que recurrir a la única solución posible: internarla en una residencia.
Con el tiempo, nos fuimos acostumbrando a los olores, al ruido ambiente, establecimos relaciones con otros residentes y sus familias. Poco a poco ,mi madre fue haciendo amistades con otros residentes e incluso nosotros llegamos a encariñarnos con algunos de ellos que no gozaban del privilegio de recibir una visita diariamente, algunos no la recibían durante largos periodos de tiempo lo cual suscitaba algún tipo de “sana envidia” de nuestra madre.
Conscientes de ello tratábamos de paliar la ausencia de sus familiares con algunas atenciones, como llevarles bombones, tabaco en alguna ocasión y sobre todo lo que más agradecen, darles conversación aunque solo fuera durante unos minutos.
Afortunadamente, somos una familia muy numerosa y bien avenida y entre hijos, nietos y allegados nunca le faltó la presencia de un ser querido junto a ella.
A veces cuando nos parábamos a conversar en nuestro cotidiano paseo por los jardines de la residencia con algún que otro paciente, mi madre sentía celos y procurábamos no extendernos demasiado con ellos aunque poco a poco se mostraba más transigente a medida que los pacientes le devolvían con su amistad las atenciones recibidas por nuestra parte.
Así mismo percibimos el cariño de todo el personal de la residencia hacia mi madre, tanto de los médicos , enfermeras y en especial del personal auxiliar que son los que más bregan con los internados, al dirigirse a ella por su nombre completo, María de los Santos, para diferenciarla del resto de Marías. Al cruzarnos con ellas siempre tenían un gesto amistoso e incluso alguna carantoña que nos llegaban al alma al saber que no éramos los únicos que le proporcionábamos cariño. Es impagable la labor de este personal y digna de admirar su actitud, dedicación y paciencia ante las continuas atenciones que demandaban los residentes.
El tráfico de sillas de ruedas y andadores por los pasillos y salones del edificio era semejante al de la M-30. Sin semáforos ni guardias de la circulación. La residencia estaba masificada y para evitar el caos circulatorio las auxiliares “aparcaban” las sillas de ruedas en batería a lo largo de las distintas estancias. En verano, a pesar del aire acondicionado, el hedor de los pañales superaba al de los productos que utilizaban como desodorantes haciendo la atmósfera irrespirable, lo que te obligaba a buscar alguna sombra en el jardín para respirar aire puro. Curiosamente, desconozco la razón, el comedor era de las pocas estancias que estaban libre de olores y la comida era variada , de acertada calidad y el trato de las camareras exquisito con los residentes ,ayudando a los que no podían valerse por si mismos ni siquiera para llevarse la cuchara a la boca. Mi madre poco a poco fue haciéndose a la idea de que aquella residencia iba a convertirse en su domicilio habitual y aunque mostraba signos de resignación no conseguíamos sacarle una sonrisa limpia a pesar de que durante toda su vida ha sido una mujer risueña con la sonrisa a flor de piel y de frecuentes carcajadas. Tan sólo la visita de los nietos y bisnietos conseguían esbozar un gesto de alegría en su semblante. Poco a poco nuestro olfato se vacunó contra el olor característico de la residencia que al principio sentías que impregnaba todo tu ser y tan solo se despegaba de ti hasta haber transcurrido un cierto tiempo de abandonarla. Desde el principio del internamiento de nuestra madre, organizamos un “Chat” de hermanos en el que ajustábamos nuestras visitas a un calendario semanal , siendo obligación del visitante emitir un parte al final de la visita con un resumen de las incidencias detectadas en cuanto a la atención por parte de la residencia, caso de haberlas, y en general del transcurso de la visita. Gracias a ello teníamos un seguimiento continuo de la evolución de nuestra madre y coordinar la intendencia en cuanto a cremas, ropa y cualquier otra necesidad que se hubiera detectado, principalmente, hay que reconocerlo ,por parte de las féminas de la familia, incluida mi Concha, que eran las más preocupadas por este aspecto.
Era curioso que mientras que en los partes de las chicas casi siempre transmitían un estado anímico muy bajo, con lloros y lamentaciones, en el de los chicos se traslucía un ambiente más optimista . La razón era sencillamente que mi madre era consciente de que era más fácil llegarle al corazón a mis hermanas que a nosotros por considerarnos menos sensibles.Un buen día, nuestra hermana Maribel nos informó de que habían abierto una residencia nueva en La Moraleja, cerca del hospital donde trabaja y que le habían dado muy buenas referencias por lo que nos instaba a visitarla y en el caso de que nos convenciera trasladar a mi madre.
Personalmente la idea no me satisfizo en demasía dado que por fin habíamos conseguido que mi madre aceptara a su manera Ballesol y los cambios no creía que fueran beneficiosos para ella después de lo que le había costado adaptarse al lugar donde vivía.
Acudimos a la cita y lo cierto es que no había ni punto de comparación entre unas instalaciones y otras, en detrimento de esta última de que sus patios no tenían el encanto de los jardines de Ballesol ya que carecían de arbolado y flores de las cuales mi madre era una enamorada.
Como contrapunto, la habitación era mucho más amplia con un gran armario empotrado, televisión de plasma de 32 pulgadas, con una gran luminosidad gracias a un amplio ventanal con vistas a una colonia de chalets, un excelente gimnasio para fisioterapia dotado con piscina, varios comedores, todo nuevo, un personal excelente , al menos en la presentación y lo más importante, una higiene impoluta ausente de malos olores, con diferentes salas de visita, salón de actos con pantalla gigante para la visualización del cine y una ocupación mínima donde las sillas de ruedas eran la excepción en lugar de la regla. Reconozco que fui el más remiso al cambio alegando que aquello era muy bonito porque estrenábamos todo, de hecho nos enseñaron hasta la habitación que le habían asignado a mi madre que sería su primer ocupante pero que con el tiempo llegaría a ser igual que la otra. No obstante podríamos probar y en última instancia siempre tendríamos la opción de regresar a Ballesol.
¡Bendita decisión y bendita propuesta de Maribel!. A los pocos días de estancia en su nuevo hogar pudimos comprobar como el estado anímico y físico de mi madre iba mejorando gracias a los cuidados de una excelente fisioterapeuta y de la terapia ocupacional, actividades de las que carecía Ballesol. Por otra parte el estado mental de los residentes era en su inmensa mayoría lúcido por lo que las escenas esperpénticas observadas en la anterior residencia aquí no tenían lugar. El entorno urbanístico era mucho más alegre que el anterior ya que frente a las crudas vías del ferrocarril que circundaban Ballesol, Cáser está incrustada en una zona residencial con muy poco tráfico lo cual supone un remanso de paz. Atrás quedaban Juan José Aza, “Chiqui”, el dibujante pintor vecino de la habitación de mi madre en la anterior residencia el cual la recibía con un cortés saludo al verla pasar diariamente por delante de su habitación interesándose por su estado, Encarna, que desde su silla nos reclamaba un mimo y una atención con su gesto infantil al que no podías negarte ,Eugenia cuya corpulencia la hacía prescindir de la grúa para sentarlas en el inodoro, el amable doctor cuyo parecido con el presidente cántabro Revilla te llevaba a confundirlos , Rocío, de aspecto impecable con sus atuendos ibicencos desplegando cariño por doquier hasta el punto de llegar a ser empalagosa, haciéndote creer que formaba parte del la plantilla de la residencia adoptando un papel entre enfermera y relaciones públicas para acoger y arropar a las internas de nuevo ingreso al objeto de integrarlas a la institución, Alicia , que te recibía en la entrada saludándote por tu nombre con un cigarro en la mano y una sonrisa y tantas otras residentes así como auxiliares y familiares de internas con las cuales llegamos a adquirir un vínculo de solidaridad en defensa de nuestros seres queridos.
En la anterior residencia una de las principales características que habíamos observado en nuestra madre era su incapacidad para contactar con el resto de los residentes y procurábamos que se comunicara con la gente que nos parecía más adecuada tanto por su lucidez mental como su saber estar y lo cierto es que la única persona que reunía las condiciones era “Chiqui”, cuyas limitaciones debidas al Parkinson que padecía, le hacían expresarse con una débil voz que difícilmente era captada por sus interlocutores.
Nosotros interpretábamos esta falta de comunicación con el resto de los residentes a un rechazo por su parte a todo lo relacionado con la residencia , sin ser conscientes de que prácticamente no había ninguna persona capaz de mantener una conversación coherente que la animara a comunicarse.
Afortunadamente todo cambió con su ingreso en Cáser. Se encontró con personas perfectamente lúcidas que la acogieron cariñosamente desde el primer momento y con las cuales podía mantener una conversación normal como si fueran amigas de toda la vida.
Ángeles, Geles, Concha , Luisa, Teresa, Juan , Moisés y las auxiliares conformaron su nuevo círculo de amistades y se hizo íntima amiga de Isabel cuyo vínculo en común a diferencia de las otras es que iban en silla de ruedas.
Sandra, la auxiliar amiga de Maribel a través de la cual contactamos con la nueva residencia actuó como maestra de ceremonias y su participación fue esencial en la integración de mi madre en el colectivo de residentes.
Gracias a ella mi madre fue recibida con todos los honores en la residencia y a partir de ese momento mi madre se sintió como una más de las pioneras de la Residencia Cáser de La Moraleja.
A partir de ese momento no solo cambió la vida de nuestra madre sino la de todos nosotros al acudir con alegría a las visitas, sabiendo que en lugar de acudir a un sitio lúgubre e infecto nos dirigíamos a un lugar donde nuestros mayores ocupaban un sitio privilegiado en el que cubrían todas sus necesidades en un ambiente alegre, lejos de la hostilidad que rezumaba la anterior residencia tanto en olores como en la calidad de vida de los residentes.En la nueva residencia se nos permitía compartir con mi madre en un comedor a parte, celebraciones tan significativas como la Navidad, el día de la Madre , su onomástica y cumpleaños sin necesidad de sacarla de su entorno.A día de hoy ha recuperado la sonrisa e incluso la carcajada, se siente querida tanto por los residentes como por las auxiliares y el resto del personal que componen la plantilla. Juega al dominó al rumicub , participa activamente en la terapia ocupacional construyendo todo tipo de artefactos , tales como gorros, posavasos, caretas o cualquier otro tipo de ingenio que se les ocurra a las monitoras.Se comunica perfectamente con sus compañeras a las que les profesa un profundo afecto sintiéndose correspondida y se siente plenamente integrada en su nuevo hogar donde recibe todas las atenciones y se siente protegida .Para nosotros es una delicia verla tan feliz , repartiendo y recibiendo beneplácitos de sus compañeras y se encuentra tan eufórica con sus progresos en fisioterapia que no descartamos que en cuanto rebaje un poco su peso pueda aparcar la silla de ruedas y caminar con su andador.
Esta es nuestra madre, que a sus 95 años no se rinde y está dispuesta a salir por su propio pie de la residencia pero para regresar porque allí se encuentra feliz.
Permalink Comentarios (65)

CRONICA DE LA CELEBRACION DE LOS 40 AÑOS DE SALIDA DE LA AGA

Categoría: Profesional
Enviado: 2014-10-15 10:20

http://jimenezcordoba.com//upload/AGA%20patrulla%20ae%26%23769%3Brea.jpg http://jimenezcordoba.com//upload/%5BSan_Javier_Historia%5D_Academia_General_del_Aire.jpg
El 25 de septiembre del 2014, procedentes de distintos puntos de España e incluso del extranjero, la mayoría de los componentes de la XXVI Promoción de la AGA y familiares, emprendían viaje hacia tierras murcianas, como respuesta a la invitación del Jefe del Estado Mayor del Aire, JEMA, Tte. General D. Francisco Javier García Arnáiz para celebrar el 40 aniversario de nuestra salida de la Academia.
Como representante más caracterizado de la Promoción el Coronel D. Eduardo Cuadrado García, en lo sucesivo “El Dudu”, acusó recibo de la misma y procedió a la convocatoria de sus miembros y familiares, apoyado por una comisión compuesta por “Ivon”, Jenaro, “El Bosito” y “Nacho”, a los que desde aquí quiero agradecer sus esfuerzos para llevar a cabo esta empresa, cuyo logro se consiguió gracias a la buena predisposición de la mayoría de sus componentes y para no restarles méritos, a su insistencia ante los más renuentes para acudir al evento y las múltiples gestiones que tuvieron que emprender con gran éxito por su parte.
Dicha comisión se fraguó en las comidas mensuales que tenemos de Promoción en Madrid, donde residimos la mayoría, y a la cual acuden los que pueden, significando la presencia de “Pablito five Lobitos” desde Las Palmas, “El Nabo” y “El Cherqui” desde Palma, “El Cariñique” desde Valencia, “El Pollayo” desde Murcia y “El Piri” desde Sevilla, a los cuales les agradecemos su esfuerzo por el desplazamiento.
Confieso que cuando tratamos el tema en nuestras reuniones, la carencia de Generales en nuestra Promoción tras la pérdida de nuestro único representante en esta graduación, “Tolís” y frente a la exhibición de la XXIV y la XXV en este sentido, manteniéndose en activo en el transcurso de sus respectivas celebraciones, con la indiscutible prestancia que otorgaban a sus Promociones, me hicieron dudar de que la nuestra tuviera la misma brillantez que las anteriores. Es más, el mero hecho de que la fecha del evento fuera desplazada para no hacerla coincidir con la del 25 aniversario de la Promoción del Rey, entonces Príncipe, Felipe VI, creó cierta inquietud entre alguno de los asistentes. En mi opinión fue un acierto, porque de lo contrario habríamos perdido todo el protagonismo.
Recordaba la nefasta actitud con la que nos recibió el General Ferrús, Director de la AGA durante la celebración de nuestro 25 Aniversario, en la que nos consideró poco más o menos que como desertores, al presenciar la ausencia de uniformes en nuestras filas, en lugar de apreciar nuestro reconocimiento y cariño al Ejército del Aire, confirmado por la renovación de nuestro Juramento de Bandera para que no cupiera la menor duda. Afortunadamente esta actitud fue enmendada por su sucesor, el Coronel Carrasco Argüeso, “El Choto”, muy querido por los que le conocíamos y de gran carisma en el Ejército del Aire, que gracias a Dios se encontraba presente en la ceremonia ya que su nombramiento como Coronel Director tendría lugar en los próximos días y procuró por todos los medios de que nos olvidáramos de la afrenta de alguien que no había tratado con ninguno de nosotros en su vida profesional y por tanto carecía de elementos de juicio.
Confiaba que en esta ocasión tuviéramos más suerte con nuestro anfitrión.
Al exponer mis inquietudes ante la concurrencia, con gran placer por mi parte, se apresuraron los “Albaceteños” del “F-1” a disipar todas mis dudas tras alegar que el Coronel actual de la AGA había compartido destino con ellos, y todos coincidían en que no sólo contaban con su complacencia, sino que aseguraban que era la mejor baza con la que podíamos contar a nuestro favor. Obviaron citar un dato que a los que no le conocíamos nos sería desvelado posteriormente.
Iniciamos nuestro viaje -aquí cada uno puede incorporar su experiencia dado que lo hemos editado en PDF- y como aperitivo de las celebraciones hicimos una primera parada en Albacete, más concretamente en el Restaurante “Nuestro Bar”, Jenaro, con Maricarmen y su hija Alba, “El Guti” con Rosa, su hija Andrea y su novio Miguel y el que suscribe, “El Quillo”, con Concha.
Comenzamos en la barra con cerveza, unos torreznos y un rabo de toro frito, tras lo cual pasamos al comedor donde habíamos reservado una gran mesa redonda. Allí, siguiendo las instrucciones del promotor del encuentro, “El Guti”, decidimos hacer una degustación de platos manchegos y entre su amplia lista elegimos el lomo a la manchega, queso frito y el famoso atascaburras, entre otros, regado con vino de “Jumilla” para no romper el maridaje. Unos postres típicos, el consabido licor digestivo y unos cafés pusieron fin a la comida.
Para los más críticos, confirmarles que hubo un cambio de conductores para la siguiente etapa, elegidos entre los más sobrios de los tripulantes de cada coche, es decir, los que habían tomado agua sin, sin gas, sin alcohol y sin color, y así, la responsabilidad de llevarnos al destino recayó en Alba, Andrea y Concha.
De nuevo en carretera, el azul del cielo con el que habíamos partido de Madrid fue tornándose en un gris plomizo, en consonancia con el color de la tierra manchega, y conforme aumentaba la negritud del cielo se iba deteriorando el paisaje, con tierras agrestes, polígonos industriales y urbanizaciones sembradas en medio de un erial, alejadas del monte y de la playa, sin acertar quien sería el descerebrado o engañado que habría invertido allí.
A medida que nos acercábamos a nuestro destino, tan solo nos resultaban familiares los nombres de los pueblos que señalaban las desviaciones, Abarán, Cieza, Mula… pero no el entorno.
Seguimos las indicaciones del Navegador, y dudábamos si no le habría afectado el “Jumilla” porque no reconocimos ni San Javier, ni Santiago de La Ribera, ni San Pedro del Pinatar, era como si los santos se hubieran largado al Cielo decepcionados por la política de urbanismo, y aquellas poblaciones en su día tan familiares para nosotros se hubieran transformado en Javier, La Ribera y El Pinatar, como si Dios no quisiera saber nada de ellas por su perversión.
No sin grandes esfuerzos conseguimos llegar al Hotel Thalasia y al entrar en el “hall” nos quedamos paralizados por un momento.
La mayoría de la gente que por allí circulaba lo hacía en albornoz y zapatillas de baño.
Por un momento recordé la respuesta de “El Dudu” sobre si la formación era con tabardo o sin tabardo a lo que él contestó: “Con truxa y zapatillas de avellana” y gracias a esta aclaración pudimos disfrutar del SPA.
De repente nos encontramos haciendo cola en Recepción con un montón de gente conocida que nos confirmaban que habíamos atinado con el hotel, a menos que estuviéramos todos confundidos como “El Dinio” de Marujita Díaz.
En seguida corrimos a besarnos con las señoras, fundirnos en un efusivo abrazo con los compañeros y a hacerles una cariñosa carantoña a la nietada, que no eran los familiares de Juan Nieto, sino los nietos de la XXVI. A continuación vinieron las presentaciones de hijos, hijas, yernos y nueras.
Tras una ducha para deshacernos del “tigre” nos acicalamos un poco y bajamos al cóctel donde iniciamos la ronda de reconocimiento. Mientras que nosotros habíamos envejecido, las señoras se mantenían jóvenes y guapas, síntoma de lo que quema la AGA y aunque no fuera así es la única excusa que se me ocurre ante tan dispar aspecto.
Una vez que logramos identificarnos todos, a pesar de las trampas que nos había puesto Derqui que se había llevado a toda la familia incluidas las cuñadas y yo tuve que descubrir a Lali al tercer intento, se abrió la veda del cóctel y ahí se notó los que no habían pasado por Albacete pues se tiraron en plancha hacia los canapés hasta que se dieron cuenta de que seguían saliendo bandejas sin cesar y se restableció la calma.
Buena cerveza, vinos de Jumilla que aunque han superado al “Tío de la bota” siguen estando a “ju-millas” del Rioja y Ribera del Duero y refrescos estándar: la Fanta de naranja sabía a naranja, la de limón a limón y la Cocacola a cubalibre sin ginebra: si querías el sabor completo había que pasar por caja.
En medio de la fiesta apareció una pareja acompañada por “Dudu” y Chelo y como quiera que hasta ese momento me habían pasado desapercibidos, me acerqué para preguntarles de quien eran familia y fue “Dudu” el que se apresuró a hacer las presentaciones. “El Coronel Juan Pablo Sánchez de Lara, Director de la Academia y su esposa Asunción García Ceballos”. La verdad es que formaban un matrimonio simpático y cuando me dijo que era hijo de Víctor Sánchez Servet, nuestro querido Jefe de Escuadrón, me ganó para siempre y pasaron a ser miembros de nuestra particular familia. Esta era la revelación que nos habían omitido los albaceteños. Le preguntamos por su hermana Vicki, a la que más de uno le tiramos los tejos en su día, era una monada al igual que sus hermanas, por su cuñado Miguel Otero Lastres, que había dejado de serlo, y por su tío que hizo las delicias de todos en nuestra visita de cadetes al pico de Alcoy contándonos sus andanzas.
Pasaba el tiempo y nadie tenía prisas por irse a dormir a pesar de que al día siguiente había que “madrugar”: lo pongo entre comillas porque para mí todo lo que sea levantarse antes de las 12 es madrugar. Las copas iban sustituyendo al Jumilla y los recuerdos iban brotando entre los diferentes grupos que se formaban.
Los hijos que no nos conocían salvo por referencias, nos fueron poniendo cara y nos interrogaban sobre las andanzas de sus padres tratando de descubrir nuevos aspectos de sus progenitores o anécdotas que desconocían. Era entrañable la comunicación que se estableció, pues cuando hablaba con las hijas de “El Púa” -del cual son el vivo retrato- o los hijos de Goiriz o de Gascó, era como si hablara con nuestros compañeros pues te venía a la mente su imagen.
En plena euforia se formó un gran tumulto cuando apareció en las escaleras “Atila” con parte de su “tribu”, que no eran los hunos sino Teresa, su hija Teresita con su marido Santi y sus hijos. Acababan de ser abuelos y según nos contaron la nuera estuvo dilatando casi 24 horas y ese fue el motivo por el que se “dilataron” en su llegada, nunca mejor empleada la redundancia.
No fueron los únicos en tener descendencia en estas fechas pues Alberto también había corrido la misma suerte el día anterior, motivo por el cual no pudo acudir su mujer Beatriz, que se quedó asistiendo a su hija. ¡Felicidades! para ambas parejas.
Poco a poco la fiesta se fue aclarando y tras ser advertidos por “El Dudu” de que nos recogerían a las 09:30, miramos el reloj y nos fuimos a la cama.
A la mañana siguiente tras el buffet del desayuno y más bonitos que un San Luis y ellas que una Santa Luisa, subimos a los “ómnibus” que curiosamente no iban pintados de gris sino de blanco con algún adorno de color, aunque eran vehículos militares.
A nuestra llegada a la AGA nos condujeron al Club Social donde fuimos recibidos por el Coronel Director que nos dio la bienvenida. La jornada comenzó con la proyección de un video sobre las actividades académicas y como novedoso destacar la formación recibida por profesores universitarios al estar adscrita la AGA a la Universidad de Murcia, recibiendo al finalizar con aprovechamiento los respectivos cursos un título de ingeniería que ni los mismos cadetes tenían claro qué puertas podrían abrirles en la vida civil.
A la salida nos dirigimos a la Plaza de Armas donde se había dispuesto una tribuna para los familiares, y una vez más recibimos la orden de: ¡A formar! En esta ocasión no corrió nadie, sino que por el contrario nos alineamos tranquilamente y ni siquiera por estatura lo que me permitió desfilar delante de algunos gastadores.
La formación estaba compuesta por gente vestida de militar, los menos, y el resto de paisano con nuestros trajes oscuros, incluido “El Bruto” que esta vez no dio la nota como cuando se presentó con el traje blanco de la Primera Comunión en nuestro 25 Aniversario.
Con el ceremonial de costumbre recibimos a la Bandera y acto seguido el Coronel de la AGA acompañado por “El Dudu” de uniforme, pasaron revista.
Al llegar a nuestra formación nos fue saludando uno por uno y fue la primera vez en mi vida que no pase “culo” (“Nacho” toma nota para el “Jergario”) por la revista de pelo cuando pasó detrás de mi.
Concluida la revista comenzó el acto de la Jura de Bandera y en este caso, como le había pedido al Coronel la noche anterior y así me confirmó que sería, la banda interpretó una marcha de las nuestras y no la “mariconada” que nos pusieron en los 25 años que no había dios que llevara el paso. Esta vez sí, al ritmo de “Banderita”, desfilamos como vedettes luciendo nuestros kilos con aire marcial delante de los cadetes y el resto del personal, provocando gritos entre las gradas de los familiares. Para los más incrédulos les diré que eran gritos de admiración y no de bochorno, al menos en mi caso, que para eso escribo y me quedé sin abuelas hace tiempo.
Acto seguido, juraron bandera los familiares que así lo habían solicitado. La verdad es que fue tan emocionante que a “El Cariñique”, mientras manteníamos la formación, se le oyó decir (sic): “Al que no se le hayan saltado las lágrimas es un maricón”; efectivamente así fue. Creo que se les saltaron las lágrimas hasta a los que desde el cielo contemplaban el acto, o al menos así quisimos interpretarlo, porque justo en ese momento comenzaron a caer gotas que poco a poco fueron cobrando intensidad y concluido el acto, dejó de llover.
Si emotivas fueron las palabras del coronel de la AGA, agradeciéndonos nuestra asistencia y encomiando nuestro espíritu y amor por el Ejército del Aire para acabar con el mensaje trasmitido por el JEMA para la ocasión, no lo fueron menos las que precedieron de “El Dudu”, hasta el punto de que el “Pater” las sacó a colación durante la homilía en la misa: “LO QUE NOS UNE A LA XXVI NO SON LOS CRUCES DE CAMINOS SINO NUESTRO ORIGEN” y ese origen tuvo lugar el 1 de septiembre de 1970. Ahora me permito añadir, al igual que en las bodas religiosas: “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. Ya sé que existen los divorcios, soy un experto en ellos, uno por desgracia y otro por gracia, aunque maldita sea la gracia y son dolorosos y por ello no quiero que existan entre nosotros. Cabreos los que queráis, que siempre habrá tiempo para discutirlos y celebrar la reconciliación. ¿Me explico…?
Para no ahondar más en el tema os recuerdo la definición que hizo Woody Allen: “La amistad es como la mayonesa, cuesta un huevo y hay que procurar que no se corte”.
Terminada la jura nos dirigimos hacia la tribuna para presenciar el desfile del Escuadrón de Alumnos con Banda y Música al que sobrevolaron una formación de T-35 “Pillán” y CASA C-101, “Aviojet”. Seguían guardando las diagonales y al encontrarnos en ese momento con el Coronel Don Pedro Cid Mañuz, nuestro querido Capitán, al que saludamos con todo cariño. Nos recordó los tiempos en los que nosotros éramos los protagonistas del desfile y no meros espectadores. Seguro que si en esos momentos nos dan un chopo y “El Cid” se pone al frente de la formación lo hubiéramos bordado.
Como culminación de los actos del 40 aniversario llegó el momento más emotivo del día: el Homenaje a los Caídos. Especialmente dedicado a los de nuestra promoción que al ser nombrados uno a uno fueron desbordando nuestras lágrimas y en especial la de sus seres más queridos que ocuparon un sitio preferente en todos los escenarios
Capitán D. José Luis Valdés Ayesta, “El Perro Verde”
Capitán D. Victorino González García, “El Vito”
Teniente D. Juan Fco. Conesa Martínez, “El Conesique”
Capitán D. Alfredo González Domínguez, “Alfredo”
Capitán D. Salvador Ramírez Montoro, “Salva
Teniente D. Fernando Pellicer Rodríguez, “El Pelli”
Capitán D. Luis Segura Mori, “El Moro”
Teniente D. Juan José López Ruiz, “El Angelón”
Comandante D. José Luis Gascó Lacalle, “El Gasco”
Capitán D. Miguel Ángel Goiriz Ojeda, “El Willburg”
El acto de la ofrenda de la corona fue llevado a cabo por el Coronel de la Academia, “El Dudu” y Alfonso Goiriz en representación de nuestros caídos en Acto de Servicio.
Nuestro sentimiento sin embargo estaba unido a todos los que nos “faltaban a lista en el mundo de los vivos”, fallecidos por distintas causas, como:
Coronel D. Francisco López Salinas
General de Brigada: D. Alberto Cenal mor Balari
Comandante D. Jorge Pequeño Beltrán
Tte. Coronel D. Rafael Gutiérrez Molina
Capitán D. Rafael Marmolejo Oña
Comandante D. Fernando Checa Guijarro
Comandante D. Roberto Baamonde Díaz
El canto “La muerte no es el final”, el toque de Oración y la sincronizada pasada de los C-101 en perfecta formación, no consiguieron ahogar los sollozos que nos provocaron su recuerdo.
Concluido el acto, impulsados como por un resorte, acudimos a fundirnos en un entrañable abrazo con las viudas y huérfanos para consolarnos mutuamente y aquí sí se puede decir que estuvimos todos acompañados en el sentimiento.
Desafortunadamente la Patrulla Águila se encontraba destacada en Malta para efectuar una exhibición, por lo cual nos vimos privados de ese espectáculo así que nos tuvimos que contentar con una visita a la zona de vuelos que hizo las delicias de mayores y pequeños al poder introducirse en las cabinas del “C-101“y la ”Pillán”.
A continuación vino la Misa, en principio voluntaria, pero quiso Dios que no nos separáramos y descargó un tormentazo que acojonó hasta a los más ateos que no tuvieron más remedio que refugiarse en la Iglesia.

http://jimenezcordoba.com//upload/%5BSan_Javier_Museo_de_San_Javier%5D_Aviones_Academia_General_del_Aire.jpg

A la salida del acto curiosamente había escampado lo que nos dio lugar a visitar el Museo y la Escuadrilla de Cadetes. Nos hicimos la foto de “familia” y de Promoción.
Los ómnibus vinieron a recoger a los familiares para llevarles al Casino Ruiz de Alda, y nosotros nos dirigimos al comedor para la comida de confraternización con los alumnos.
La entrada en el comedor, que considero una de las más bellas estancias de la AGA, me trajo gratos recuerdos de celebraciones tales como las cenas- baile de la Patrona, coincidentes con la Jura de Bandera, ataviados con nuestra “chupa” y otros no tan gratos como la ingestión de los famosos “Cócteles Molotov”.
La comida se inició con unas breves palabras del Coronel como anfitrión, realzando el motivo de la celebración culminando con los brindis de rigor, por España, el Rey y el Ejército del Aire.
El menú constaba de tres platos. De entrantes Perdices de tierra con la anchoa y su arena correspondiente para que no cupiera duda de su origen y no ser confundidas con las de vuelo. De primero arroz al “Podemos” porque cualquiera de nosotros hubiéramos podido hacerlo mejor; se notaba que no había pasado la época del “Racaneo” porque ni siquiera había cogido color. De segundo Solomillo ibérico, que a mí me debió de tocar el de Viriato porque no había manera de hincarle el diente, y eso que los míos son nuevos. Eso sí, las patatas que lo acompañaban estaban muy jugosas. De postre pudding, que fue lo que más éxito tuvo.
¡Cómo eché de menos al Malagón en esos momentos!. (Para los desmemoriados, recordarles que D. Carlos Moreno Malagón goza entre otros méritos de ser premio Guinnes por ser el Capitán de Cocina que mejor ha dado de comer en la AGA, y el único que yo sepa en darnos marisco). La crisis, al menos en lo gastronómico, también había hecho mella en la AGA.
En descargo del cocinero, hay que considerar que estábamos a principio de curso y estaba un tanto desentrenado.
A los de la mesa presidencial, en la que estuvieron como representantes de la Promoción, “Dudu” como más caracterizado en activo, Nieto, nuestro ”Number One” por antonomasia, Venancio, Pablo y “El Bosito”, o les cocinó Arguiñano o se fueron muy pronto del cóctel de la noche anterior y les cogió con hambre porque no pusieron ni una pega.
Nos repartimos por parejas al azar entre las distintas mesas donde había sido reservado sitio para dos de la Promoción y un “Proto”. Dos Alféreces de 4º, dos Alféreces de 3º, un Cadete de la USAF, otro de L’Ecole du L’Air y dos Cadetes de 1º, que era la primera comida que hacían en la AGA con sus compañeros ya que estaban recién llegados del campamento, compusieron nuestra mesa, que compartí con “El Bruto”.
Nos extrañó al ver que el “Proto” no aparecía y me reí interiormente al pensar si yo era el culpable al haberme reconocido el que ocupó nuestra mesa en la celebración de los 25 años, así que para no dejaros en ascuas haré un paréntesis en nuestra secuencia para contarlo.
En aquella ocasión, en la que compartí mesa con José Luis Gascó, tomamos la iniciativa de la conversación y nos pusimos a contar anécdotas de nuestra estancia en la AGA que hicieron las delicias de todos excepto las del “Proto” el cual se permitió el lujo de criticar el que en nuestra época se sirviera sangría en la comida y alcohol en el bar de alumnos. Cuando le pregunté de qué promoción era, me dijo que era de Complemento de la IMECEA. No me quedó más remedio que decirle que no tenía criterio para juzgar alguien que no había pasado por la AGA. Esta aseveración produjo un gran regocijo entre los alumnos, aunque contenido por temor a represalias. Quizás fui un tanto brusco, pero la verdad es que nos hartó con sus impertinencias sobre lo que él calificaba de vicios de nuestra época. La sangría que se servía en las comidas, el alcohol que se suministraba en el bar, los arrestos, el régimen de internado, las novatadas y no sé cuantas cosas más. Quizás llevaba razón y lo que predicaba era lo que llaman políticamente correcto pero a nosotros nos habían enseñado que el militar debería ser apolítico.
En aquella ocasión “El Púa” que fue nuestro representante y unos cuanto más seguían en Activo, y aunque parezca mentira este nexo nos mantuvo más unidos a los alumnos.
Retomando nuestra crónica, tras presentarnos formalmente, al iniciar la conversación tuve la misma impresión de cuando intentas ligar con una chavala a la que le sacas 40 años. Procuras agradar, pero no sabes por donde empezar. “El Bruto” y yo nos miramos y decidimos telepáticamente interpretar nuestro papel de “Abuelos Cebolletas” contando nuestras experiencias profesionales salteadas con anécdotas. La comida transcurría plácidamente hasta que se le hinchó la vena a “El Bruto” cuando al nuevo que servía se le ocurrió ponerle nada más que tres cucharones de arroz y automáticamente saltó emulando a “El Faji”: “Oye macho, no te cuelgues pero lléname el plato”. Cuando lo probó se arrepintió de su exabrupto, no por haber herido la sensibilidad del nuevo sino por no haber sabido valorar su acertada prudencia.
Por lo demás, la comida resultó entrañable al poder compartir una vez más mesa con los alumnos aunque en esta ocasión creo que nos faltó un poco de sintonía. Nosotros celebrábamos los 40 años con toda euforia, mientras que los cadetes parecían celebrar el Miércoles de ceniza, por aquello de “polvo eres y en polvo te convertirás” y nuestra imagen les debía mostrar el polvo en el que se habrían de convertir.
Esa falta se sintonía era normal. Nos encontrábamos con una generación que corresponde a la de nuestros hijos y afortunadamente la AGA ha sabido adaptarse perfectamente a las exigencias de la época actual, conservando las tradiciones de las naves corridas para los Cadetes y camaretas para los Alféreces y el mismo espíritu castrense que a nosotros nos inculcaron.
El envoltorio era básicamente el mismo, pero el contenido totalmente distinto.
Las mismas instalaciones deportivas, mejoradas en su césped y las pistas de tartán en lugar de ceniza, aulas modernas perfectamente dotadas de medios audio visuales donde se imparten las diferentes especialidades de rango universitario con una licenciatura en ingeniería con la consiguiente profusión de profesores civiles en decremento de los militares; unos vestuarios de vuelo donde se alineaban perfectamente el equipo de cada alumno con sus correspondientes zahones y cascos; las taquillas de madera y mucho más amplias y aunque se mantenían nuestros queridos “Chopos”, los CETME habían sido sustituidos por unos modernos fusiles ametralladores de última generación, que seguro que disponen hasta de dispositivo automático para el machete como predijo “El Boby” en su día cuando se le obturó el de su “chopo” y no pudo armar. El Club Social para esparcimiento de los alumnos donde poder atender a sus visitas y organizar eventos de todo tipo completaban las mejoras.
Nada que ver con nuestras taquillas metálicas que daban calambre al encender los “flexos”, ni sus cascos con los nuestros de tela de la “Bücker”, menos el de “El Moro” que era de cuero, regalado por Mayordomo, “El Moro” de la XXIII, del mismo material que eran los “zahones” que yo llevaba en las romerías de “El Rocío”.
A nuestro favor, en su dotación de vuelo, no se habían incluido las gafas de motorista que nosotros llevábamos en la Elemental, por las que Pedrosa, que lleva en su dorsal el número 26, pagaría una fortuna por tenerlas en su museo.
Con estos mimbres, ¿de qué podríamos presumir?, tan sólo de ser la Primera Promoción Ecológica de la AGA: nuestro color era el verde y tardamos tres años en contaminar el aire con nuestros aviones.
Lo único moderno que pudimos aportar fue nuestra experiencia en “Airbús”.
Ni siquiera pudimos pedir “levantamiento de arrestos” porque no había arrestados así que lo único que conseguimos fue que les dieran pernocta a los nuevos, algo increíble en nuestra época.
Al menos en esta ocasión no tuvimos que sufrir el “shock” de ver cómo “las sueltas” se celebraban repartiendo caramelos por las mesas como si se tratara de un colegio de Ursulinas según recordaba Tony Mula con la aquiescencia del resto de la Promoción.
Al salir nos esperaba el diluvio universal y tras llegar a los ómnibus y esquivar las goteras nos aproximamos al hotel. De repente el autobús se queda parado. Desde las ventanillas se podía ver cómo las alcantarillas en lugar de absorber el agua lo vomitaban y al cabo de un rato nuestro conductor/a, digo esto porque era un ente rapado como dejaron a Nacho cuando entró en la AGA pero en delgado y con piercing en las orejas, vestido de cabo. Más tarde nos percatamos de que era una fémina y que en lugar de un par de huevos le echó el par de ovarios que tenía, se saltó la prohibición que había interpuesto la policía municipal y nos dejó delante del hotel, con el detalle de que tuvimos que salir por la puerta del conductor ya que el otro lado estaba inundado, y aunque no había problemas de corte de digestión ya que la mayoría íbamos en ayunas, sí peligraban los zapatos que eran los que teníamos para la cena.
Mientras desalojábamos el autobús apareció la policía municipal queriendo multar a nuestra benefactora por haberse saltado la prohibición de circular e interrumpir el tráfico del resto de los vehículos. “El Dudu” acudió en su auxilio seguido por el resto de los componentes de la XXVI para increpar a los agentes. La conductora se sintió más arropada que Esperanza Aguirre pues mostraba una sonrisa angelical al verse amparada por todos los asistentes. Tan solo cuando el agente nos dijo que no iba a tomar ninguna acción sino simplemente dejar constancia del incidente por si había ulteriores reclamaciones cesó el griterío de indignación.
Cuando arrancó el autobús la conductora conservaba esa sonrisa beatífica que seguro no volverá a recibir en su vida de ningún colectivo masculino, a menos que se haga la cirugía estética y cambie su look de cabo gótica vestida de uniforme.
Solventado este tema y sabiendo que los accesos al hotel estaban cortados nos quedó la preocupación de los que se habían quedados encerrados en el Arca de Noé, es decir, el Casino Ruiz de Alda.
Tras sopesar los pros y los contras, sabiendo que allí no les faltaría de nada, la mayoría optamos por acudir al SPA.
Mientras nos relajábamos en el SPA, vimos cómo iban acudiendo en primer lugar “Los Mula” y poco a poco el resto de familiares lo que nos indicó que al fin había aparecido la paloma con la rama de olivo en el pico y que los atrapados en el Arca de Noé habían sido liberados, ya que de lo contrario para la cena baile de la noche tendríamos que organizar una cena escocesa, es decir unos vestidos con falda y otros no, para el baile, lo cual no hubiera estado bien visto por “El Cadtedo”.
¿Os acordáis de la anécdota?
El Capitán Román, alias “El Cartero” nos sorprendió jugando al fútbol unos con la camiseta de gimnasia y otros sin ella. Al preguntarnos que por qué nos habíamos quitado la camiseta le dijimos que era para distinguir a los dos equipos a lo que salomónicamente nos contestó con su particular dicción: “Ce ponen todoz laz camicetas y ce distinguen pod las caras”. Este fue el mismo que cuando fue a supervisar los “Estratosféricos” y estaban confeccionando el escenario que se suponía que se trataba de una habitación con sus puertas y ventanas, se le acercó el responsable y le dijo: “¿Qué le parece como ha quedado mi Capitán?, ya sólo nos queda pintar las puertas”. A lo que “El Cartero”, mirando despectivamente al escenario contestó: “Puez pintenlaz de colod miedda pada completad la cagada”.
Los asistentes a la comida del Casino no quedaron más contentos que nosotros con su arroz aunque venían encantados de su confraternización.
Llegada la hora de la cena volvió a brillar el glamour.
Las señoras impresionantes, los caballeros intentando dar la talla, Perico “Atila” que se había presentado con chanclas en la AGA para compensar apareció de smoking. Yo que me olvidé del smoking lo hice con pajarita y el resto, incluido “El Bruto” que se presentó con el uniforme de expresidente del SEPLA, no desentonaron en absoluto.
Jenaro pasando lista desde lejos para que no nos sorprendieran en la factura, el resto pidiendo cervezas cuando vimos en la carta más Jumilla, hasta que por fin hicieron su entrada nuestros invitados especiales, el coronel de la AGA, Juan Pablo Sánchez y su esposa Asunción a los cuales les quedamos muy agradecidos por su contribución al éxito de nuestra fiesta.
En su favor decir que se comportaron como unos perfectos anfitriones y no añoramos en absoluto la ausencia de ninguna autoridad de superior categoría, ellos con su bien hacer, le dieron con creces la categoría que merecía el evento.
En el menú de la cena faltó un poco de coordinación puesto que nos volvieron a servir solomillo ibérico, pero debo de confesar que estaba mucho más jugoso que el de la AGA, la lubina estaba muy rica y el postre, helado, muy frío, que es lo mínimo que se le puede exigir. En general bien y además café.
A petición del respetable entoné el “Afrí Can Can”. Al principio seguido tímidamente por los comensales pero más tarde siendo secundado por la mayoría de los asistentes, ante la expresión alucinada del Coronel de la AGA que no entendía la letra, la de nuestros vástagos que no sabían si se trataba de un “rap” o algo más moderno y la de nuestras mujeres que les sonaba la música pero no la letra.
Hago un inciso aquí para decirle a Mariano que le enviaré la partitura para que practique, así me lo pidió, y él que haga copias para el resto.
Tras la ovación de agradecimiento a la comisión compuesta por “Dudu”, Jenaro, “Ivon”, “Bosito” y “Nacho” y a nuestros anfitriones, se procedió a la entrega de los “jergarios” y los llaveros conmemorativos. La música nos invitaba al baile, donde una vez más Cuca, la mujer de Perico Montero, y el que suscribe transformamos el baile en arte: ¡ahí queda eso!, sobre todo en honor a Cuca.
Por cierto, mucho llavero, mucho llavero… y el mío me lo dieron sin llaves. ¿Dónde están las llaves, matarile rile rile? La próxima vez añadís una navaja o un taladro porque me costó un “huevo” meter la llave de la habitación en el dichoso llavero.
El sábado amaneció amenazando lluvia por lo que ante la perspectiva de permanecer un día más encerrados en el hotel la mayoría optamos por volver a nuestros hogares.
El desayuno se prolongó más de lo previsto con despedidas lentas como remoloneando para permanecer más tiempo juntos, sobre todo con los que no vemos tan a menudo como los “Tomeus” Derqui, Pepe Boned -al que vi más feliz que nunca- y Javier Navas y Mariano, “El Cariñique” que nos hizo una propuesta muy interesante sobre el AVE a Valencia para la paella, Aafje que se ofreció como cicerone en Amsterdam, Teresa Gascó que vive en Sevilla, e incluso Gloria y Maribel que aunque viven en Madrid no nos vemos con la frecuencia que quisiéramos aunque en esto tenemos la culpa nosotros por no efectuar algunas comidas con mujeres en lugar de con tanto macho triste. Manolo salió zumbando temprano para Las Palmas.
Así fue y así os lo he contado, para recuerdo de los que estuvimos y envidia de los ausentes.
El reportaje gráfico lo recibiréis muy pronto y espero que lo guardéis como el del día de vuestra boda porque es irrepetible y los solteros como Cajal como el de su primera comunión o mejor aún como el de nuestra Entrega de Despachos de Teniente.
Y ahora sólo me queda pasar lista de los presentes.
Me vais a permitir que en esta ocasión lo haga con la orla delante para que no se me escape nadie, y empiece por las viudas a las que como caballeros hemos de cederles el paso:
Ana, en representación de Francisco López Salinas, “El Púa”, con sus dos hijas Ana y Mónica y su nieta Marta.
Maribel en representación de Alfredo González Domínguez.
Aafje, en representación de Rafael Marmolejo Oña.
Teresa, en representación de José Luis Gascó Lacalle, acompañada por su hijo José Luis.
Gloria, en representación de Miguel Ángel Goiriz Ojeda, “El Willburg”, acompañada de su hijo menor, Alfonso.
Juan José Nieto Sotelo, “El Mandril”, con todo mi cariño y el respeto que se merece.
Emilio Fernández Lacomba, “El Niño”, acompañado por su mujer Paquitina
Carlos Díez de Barbachano Hernández, “El Chano”
Emiliano Delgado Cid, ”Emi”, acompañado por su hijo el Teniente del E.A. Emiliano Delgado.
Eduardo Cuadrado García, “El Dudu”, acompañado por su mujer Chelo.
Antonio Mula González, “Tony”, acompañado por su mujer Rosa, sus hijos Nacho y Miguel con sus respectivas esposas Patricia y Carolina e hijos y su entrañable filipina que les permitió sumarse a la fiesta.
Manuel García Cerezo, “El Cariñique”, acompañado por su mujer, Cristina y su hija Ángela con su esposo e hijas, las mellizas Laura y Loreto.
Antonio Lázaro Maldonado, “Ivón”, acompañado por su mujer Rosa.
José Ramón Gutiérrez Suárez, “El Guti”, acompañado por su mujer Rosa, su hija Andrea y su novio Miguel.
Venancio Saavedra Barranco, “El Gasolino”, acompañado por su mujer Olaya.
Pablo Martínez-Darve Martínez, “Pablito five lobitos”, acompañado por su mujer Mati.
José Antonio Núñez Robles, “El Willy”, acompañado por su mujer Ana.
Javier Navas Calatayud, “El Nabo”.
José Luis López-Peña Ordóñez, “El Bosito”, acompañado de Mayi y su hijo Emilio.
Jenaro De la Rosa Llorente, “El Pesas”, acompañado por su mujer, Maricarmen, sus hijos Javi con su esposa Sophie y su hijo Bosco. Marina con su marido Ismael y sus hijas Carlota y Guille y Alba, sin acompañante conocido.
José María Vázquez Álvarez, “El Bruto”.
Antonio Blanco Ferrando, “Manolón”, acompañado por su mujer Sonsoles.
Santiago Cajal Berches, “El Perchis” y a partir de ahora “El Guadiana” porque apareció en la celebración pero desapareció en las fiestas.
José Manuel Marzal Valcárcel, “El DJ”, acompañado por su mujer, Emilia.
Pedro Montero de Espinosa Sánchez, “El Cuco”, acompañado por su mujer, Cuca.
Alberto Gómez Ramírez, “El Catalino”.
Ignacio Martín Casado Candelas, “Nacho”, acompañado de su mujer Ada.
Luis Bordallo Álvarez, “El Pollayo”, acompañado por su mujer, Cari.
Juan Jiménez Córdoba,” El Quillo” acompañado por su mujer, Concha.
Mariano González García, “El Maño”, acompañado por su mujer, Anni.
José Luis Derqui Massanet, “El Cherqui”, acompañado por su mujer, Lali, su hija Carolina con su hijo Jorge, su cuñada Mamen y Vicky acompañada por su marido Nico.
José Boned Costa, “El Garrote”, acompañado por su mujer María Luisa, su hija Laura, su yerno Miguel y su nieto Marc que es del Barça.
Pedro López Navarro, “Atila”, acompañado por su mujer Teresa, y su hija Teresita acompañada por Santi y sus hijas Teresa y Guadalupe que me imagino que cuando vayan al colegio las llevarán a ” Las Teresianas”.
Rogelio Fernández Pérez, “El Comandante” acompañado por su mujer, Pilar y su hijo Diego.
Antonio Bazán Béjar, “Toñete”.
Manuel López Ramírez, “Manolo”, acompañado de su mujer Isabel.
Aunque no estuvieron presencialmente debido a compromisos de distinta índole, pero nos hicieron llegar su apoyo a través de sendos mensajes:
Adolfo Fernández López, “El Fito” que tuvo que asistir a la boda de su hijo, Gonzalo Fernández Curbera, “El Lute” y Luis Segura-Mori Sarabia, hijo de “El Moro” que desde Alemania nos mandó un emotivo whatsapp.
Así mismo nos gustaría tener un cariñoso recuerdo para las viudas que no acudieron y el resto de familiares y decirles que aunque no estuvieran físicamente en esta celebración las llevamos en nuestros corazones y en el abrazo en el que nos fundimos con Ana, Gloria, Maribel, Aafje, Teresa, Ana, Mónica, Alfonso y José Luis dejamos sitio para vosotras y vuestros hijos, y a los que no dieron señales de vida, que sus razones tendrían.
Permalink Comentarios (58)

AVISO A NAVEGANTES

Categoría: Reflexiones
Enviado: 2014-10-15 10:15

Enviado: 2013-07-26

Ayer, día de Santiago, cuando me disponía a felicitar a mi yerno y a mi sobrino, la tragedia ocurrida con el descarrilamiento del Alvia se dejaba traslucir en mis palabras ya que no conseguía transmitir ninguna alegría a la celebración de su onomástica.
La conmoción producida por este accidente nos nubla la razón, porque nadie se explica como pudo producirse en pleno siglo XXI semejante catástrofe. Me he empapado de toda la información que emitían tanto cadenas de radio como de televisión, entrevistas con autoridades, políticos, supervivientes, familiares de victimas, ingenieros, técnicos ferroviarios, testigos del accidente y después de lamentar el dolor inmenso que nos invade tanto por las víctimas como por los heridos y sus familiares, he tenido un recuerdo para el maquinista de ese tren. ¿Corporativismo? Algunos lo entenderán así pero yo no trato de justificar su acción sino de entender su proceder.
Tras 38 años como piloto de aviación, 16 en el Ejército del Aire y 22 como piloto de Líneas Aéreas, he pasado por multitud de experiencias difíciles y en todo momento he sido consciente de que tanto la vida de mi tripulación como la de mis pasajeros estaba en mis manos y el peso de esa responsabilidad ha regido todos mis actos así como mi fe en Dios y en los fabricantes de los aviones que he volado.
Alguno de mis amigos en lugar de llamarme piloto me llamaban taxista aéreo o transportista creyendo que dañaban mi ego, cuando yo he tenido siempre un gran respeto por todas aquellos profesionales cuya vida pones en sus manos, llámese taxista, conductor de autobús, de metro, médico, capitán de barco o piloto de avión, al fin y al cabo, todos navegantes, por tierra mar y aire y en el caso de los médicos porque tienen que navegar a través del organismo humano.
Afortunadamente, tanto en el Ejército del Aire como en las Compañias Aviaco e Iberia en las que volé, jamás recibí presiones en el ejercicio de mi profesión y la seguridad siempre primó sobre la puntualidad o rentabilidad de la operación, cuestión que no todos los que operan en otras compañías pueden afirmar con tanta rotundidad.
En la mente de todos está la operación de algunas compañías de “low cost”, que han sido denunciadas internacionalmente sin que la opinión pública, manteniendo una actitud hipócrita a pesar de haber sufrido el abuso en cuanto a tarifas de equipaje, costes añadidos por la compra con tarjetas de crédito, adquisición de tarjetas de embarque, subvenciones por parte de administraciones locales y otras irregularidades, han arriesgado su seguridad en pro de la economía, como el que juega a la ruleta .
Nuestra red de alta velocidad es la envidia del mundo y el AVE está considerado como el tren más seguro debido a su tecnología y de ahí que se garanticen unas gratificaciones a los pasajeros en cuanto a puntualidad.
En el caso que nos ocupa no había penalización dado que se trataba de un Alvia, y su retraso era tan solo de 5 minutos lo que no era motivo para acelerar en su llegada, pero la tecnología actual que confía la seguridad a los automatismos, confieren una complacencia en los navegantes a los cuales, al menos en aviación, se les avisa que los automatismos no sustituyen al piloto, hay que contemplar sus limitaciones y en último caso tomar los mandos de la nave prescindiendo de automatismos, porque como toda maquinaria, incluyendo la humana, no están exentas de fallos a pesar de los sistemas redundantes.
En mi opinión y se que es arriesgada, mientras no se desvelen los datos de la caja negra, después de oír las declaraciones del maquinista, el fallo reside en su complacencia en que los automatismos resolvieran la situación que él tenía que haber resuelto, y en este caso, al menos yo así lo tenía asumido, hubiera preferido ser la primera víctima mortal antes que enfrentarme a mi conciencia el resto de mi vida.
En estas fechas en que se está dilucidando el caso del Capitán del Concordia, no puedo por menos que dar gracias a Dios por no encontrarme en la situación de ambos navegantes.
Permalink Comentarios (27)

LA FARSA DE LO POLITICAMENTE CORRECTO

Categoría: Reflexiones
Enviado: 2014-10-15 10:15

Enviado: 2012-03-26

Desconozco quien acuñaría esta frase, “lo políticamente correcto”, pero si tuviera que apostar por su autoría lo haría por un político, porque sólo a alguien perteneciente a este gremio se le podría ocurrir semejante falsedad.
Lo políticamente correcto es algo que se han inventado los próceres de la Patria, para justificar lo injustificable cuando racionalmente no hay otro tipo de respuesta.
Acabo de recibir la noticia de los resultados de las elecciones autonómicas de Andalucía y Asturias. En la primera ha ganado el Partido Popular y en la segunda el Partido Socialista y sin embargo todos los sondeos apuntan a que en Andalucía volverán a gobernar los socialistas con el apoyo de Izquierda Unida y en Asturias FORO con el apoyo del PP o los populares con el apoyo de FORO; en cualquier caso se hurta la voluntad del pueblo. ¿No habíamos quedado en que la Democracia era la voluntad de la mayoría? Si no respetamos eso ¿cómo podemos presumir de demócratas? Claro está que quien hace la ley hace la trampa. ¿Dónde están los indignados que no se manifiestan contra estas irregularidades?
No entiendo como un partido se puede llamar Izquierda Unida cuando existe otro partido de izquierdas, el PSOE, que curiosamente reúne más votos por si solo que el resto de la izquierda; entendería que se llamaran Escisión de la Izquierda u Otra Izquierda, pero lo de unidas tan sólo se refleja y no en todos los casos, véase el ejemplo de Extremadura o en los tiempos en que Anguita (en mi opinión uno de los políticos más honrados de España por su consecuencia) lideraba ese partido, a la hora de pactar contra la derecha.
Otro tanto se podría decir de las elecciones de Asturias, donde una de las figuras del PP, antiguo secretario general de ese partido provoca una escisión del mismo para presentarse bajo las siglas de FORO dividiendo a los votantes no por una cuestión de principios sino simplemente por diferencias personales entre los líderes de ambos partidos y confundiendo a la ciudadanía.
¿Se imaginan ustedes que en la liga española de fútbol se siguieran las mismas pautas?
Permítanme que les haga un símil con lo que ocurriría si estas alianzas se llevaran a la liga de fútbol.
Echando un ojo a la clasificación, el Real Madrid a pesar de los recortes que últimamente le ha hecho el Barcelona no tendría de que preocuparse, puesto que por comunidades sumarían los del Atlético de Madrid (eso si después de negociar), los del Getafe y el Rayo Vallecano a los cuales premiarían con la cesión de jugadores. El Barça podría contar con el Español en las mismas condiciones que el Madrid con el Atleti, los de la Comunidad Valenciana, Levante Valencia y Villarreal, al igual que el Athletic Club de Bilbao con la Real Sociedad e incluso incorporarían al Osasuna. Así mismo, se unirían los andaluces con el Sevilla. Málaga, Betis y Granada. Los levantinos con el Valencia, Levante y Villarreal y por detrás como desgraciadamente coincide con la actual tabla se encontrarían, el Mallorca en tierra de nadie y el Racing de Santander, Sporting de Gijón y Zaragoza, que hagan lo que hagan lo único que les queda es el descenso .
Para que no tengan que hacer cuentas a día de hoy les confirmo que el ganador sería el Madrid con 192 escaños (traducido a puntos), seguido del Sevilla con 146, a continuación el Barcelona con 145 seguido por el Valencia con 122 y el Bilbao con 117 y en los últimos lugares de la tabla el Mallorca con 36 a los que le seguirían empatados a puntos el Racing de Santander, Sporting de Gijón y Zaragoza con 25.
¿Lo considerarían justo?
Seguro que un gran número de madrileños dirían que si porque además se corresponde con la realidad, pero al saber que el Barça había decidido apelar a los Països Catalans que incluyen a la Comunidad Valenciana, Cataluña e Islas Baleares y sumarían un total de 303 escaños, con lo cual sería el Barça sería campeón con diferencia ya no estarían tan conformes.
Conclusión: ¿Por qué si trasladamos los resultados electorales al fútbol nos sentimos engañados y permitimos la misma estafa en lo político?
La política tiene jueces y el deporte árbitros. Ambos ejercen funciones similares en sus respectivos ámbitos y a todos se les exige lo mismo, que hagan justicia.
Para hacer justicia ante todo hay que ser imparcial , caiga quien caiga y el partido de Izquierda Unida si se alinea con los tramposos de los ERES de Andalucía, con los desmanes del PSOE andaluz y con el resto de tropelías que han sido denunciadas públicamente por ese partido, como andaluz siento vergüenza y no merecen mi respeto al igual que no lo merece ni Jaume Matas por poner un ejemplo ni ninguno de los que abusando de la confianza del pueblo sean del signo que sean, hablen castellano, catalán, euskera, gallego o bable. Nacionalistas, monárquicos o republicanos pongan en entredicho el honor de los españoles.
Dejémonos de lo políticamente correcto y hablemos de lo deportivamente correcto: en cualquier deporte el vencedor es el que consigue más puntos o llega primero en la meta, sin distinción de sexo, edad, raza, religión o cualquier cortapisa que se le pueda poner.
Lo demás es trampa y a los tramposos tanto en el juego como en el resto de las actividades de nuestra vida hay que pagarles con el desprecio y exigir que la justicia los condene por su delito.
Permalink Comentarios (19)
« Primera « Anterior
1 de 6
Powered by sBLOG XHTML 1.0 Strict PHP CSS
Hora local: 2017-09-19 14:12 GMT
Version 0.7.3 Beta (Build 20060309)
Powered by sBLOG © 2005 Servous